domingo, 6 de diciembre de 2009
personajes de la cultura popular importados
De modo que si alguien dice: "¡La cagaste!" es muy difícil que pare ahí y no añada como vocativo automático "Burlancaster": "La cagaste, Burt Lancaster", frase que aumentó su popularidad gracias al segundo disco de Hombres G (1986), que además incluía una canción titulada "Él es... Rita la cantaora" y otra titulada "Indiana" (de Indiana Jones, claro); según veo en Internet, en ese disco no está la canción del mismo título.
Lo mismo que para decir "efectivamente" muchos dicen "efestivi wonder" o "efectiviwonder" o incluso "efectiviguonder"; parece que, aunque debería, no acaba de pasar de moda.
La señorita Rotenmeyer la pobre, sin embargo, no tiene rima. Sólo se está transformando lentamente en adjetivo (a Google me remito).
En fin, seguro que hay alguno más que se me olvida (los proverbiales recursos de MacGyver, por ejemplo).
martes, 22 de mayo de 2007
Fútbol
Debería haberse llamado balompié, como el baloncesto se llamó baloncesto. Con un compuesto humilde, claro y significativo: balón + pié. Pero la palabra fútbol poseía una potencialidad mágica: era opaca e impronunciable; así que ganó por goleada. Fútbol, ese término de obtusa fonética; fútbol, pronunciado “furbo”, “fúrbol”, “fuzbo”, “fúzbol”, “fúbol”, palabra importada del inglés cuando apenas nadie conocía esa lengua, e inmediatamente bautizada con la ortografía española, arrastrando a córner, penalti, míster o gol. Como los toros, el fútbol es una pasión común al mundo hispánico: Argentina, Méjico, España, Uruguay, Colombia… Diría incluso que más que los cuernos de los toros y el traje de luces, son las botas de tacos y el balón de reglamento los que pueblan los sueños de muchos chavales que todavía hoy en el mundo hispánico quieren escapar de la miseria o del anonimato y ganar dinero y fama, que más cornás da el hambre. Como los verdaderos caballeros: honor y fortuna. La épica, aunque muchos no consigamos vérsela ni a uno ni a otros, ha pasado de los toros al fútbol.
He aquí unas muestras de la huella contundente de su bota en el terreno de juego de la lengua diaria:
- Casarse de penalti
Durante mucho tiempo, estuvo muy de moda esa frase, casarse de penalti, quizás porque la realidad a la que alude era también más frecuente. Se dice de los que se casan cuando ya esperan un hijo, muchos obligados por las circunstancias y para cubrir lo que otros entienden como una falta. - Fuera de fuego
Ese misterio incomprensible para profanos del reglamento futbolístico, el “fuera de juego”, que tiene, como todo misterio que se precie, su propia liturgia y sus propios sacerdotes y víctimas, ha dejado una frase en nuestra lengua (que usamos hasta los no iniciados): Dejar en fuera de juego a alguien es dejarle inmóvil, sin posibilidad de reacción. - Echar balones fuera
En una conversación, echa balones fuera el que finge no entender lo que se le pregunta, el que quiere esquivar un tema problemático, el que, conscientemente, se va por las ramas e incluso sale por los cerros de Úbeda, porque lo que quiere es echar el balón fuera, evitar un peligro claro. - Hacer un regate
Hace un regate, sin llegar quizás a echar balones fuera, quien sabe esquivar una situación difícil en una conversación; quien elude una pregunta malintencionada, o una alusión maliciosa. Quien sabe salir airoso de una situación de acorralamiento verbal. - Sudar la camiseta
Suda la camiseta el que cumple sobradamente con su trabajo, aunque no consiga los resultados apetecidos. Suda la camiseta el que tiene más moral que el Alcoyano, aquel equipo de Alcoy que en la única temporada que jugó en primera división, en un partido más, iba perdiendo por un montón de goles y todavía los jugadores se jaleaban y animaban los unos a los otros, hasta el último minuto de partido. - Colgar las botas
Cuelga las botas el que se jubila, el que deja su trabajo o actividad, sea ésta o no jugar al fútbol. Esta frase está comiendo el terreno de su equivalente taurina cortarse la coleta, pues los toreros, mientras estaban en activo, se dejaban crecer un mechón de cabello que se recogían atrás: la coleta; últimamente, según tengo entendido, los toreros se ponen una coleta postiza. - De segunda división
Algo es de segunda o tercera división (o de regional preferente) cuando no es de primera calidad, cuando pertenece o se considera de categoría inferior. Así, cuando queremos decir que algo no es bueno, decimos que es de segunda división, y ese algo puede ser una cosa física, un objeto, o no: también hay amores, amistades y otras cosas sutiles que son de segunda división - Quedarse en el banquillo
Es casi la expresión equivalente a la taurina ver los toros desde la barrera, o sea: no participar del espectáculo, no ser protagonista, no intervenir en la acción. Pero, claro, las agudas astas de los toros son bastante más peligrosas que la redondez de la pelota, por muy de reglamento que sea. Por eso, en la expresión taurina hay también una acusación de cobardía, no así en la futbolística. Quedarse en el banquillo o, peor, chupar banquillo, significa que a uno no le dejan participar en algo, que alguien no lo considera apto para hacer algo, o que hay otros más aptos que él. - Jugar en campo contrario
Significa estar en desventaja, no tener apoyos, tener que actuar con la gente en contra - Meter un gol
Meterle un gol a alguien, colarle un gol a alguien, consiste en obtener de él lo que se pretende, sin que se dé cuenta, y a veces con engaños: “Vamos a ver si les metemos un gol a tus padres, y nos dejan el coche” O también significa obtener ventaja sobre alguien considerado un rival: “¡Menudo gol que le acabas de meter! Ya nunca se atreverá a hablar mal de ti. También utilizamos la expresión ganar por goleada, cuando la victoria sobre algo o alguien es muy abultada.
domingo, 20 de mayo de 2007
La lengua y la prueba del algodón
- Spain is different´(pronunciado “espein is diferen”).
Fue el eslogan del Ministerio de Información y Turismo del tardofranquismo (años 60 y primeros 70), y con él se pretendía promocionar España como destino para las vacaciones. Ya se sabe: flamenco, toros, sol, playa..., pero también política. La seguimos diciendo por guasa, sobre todo cuando queremos criticar a nuestro país. - Qué bien, qué bien, hoy comemos con Isabel
Esta frase es un automatismo que viene a nuestros labios cuando oímos o decimos “¡Qué bien!”. Nació del anuncio televisivo de los 60, que invitaba a comer atún en familia. - Hoy me siento Flex
Es la mayor de las felicidades: me siento muy bien, estoy en plena forma, afronto la vida con optimismo... Todo porque he dormido bien, en mi colchón Flex. - A mí plin, yo duermo en Pikolín
“Pues si hoy tú te sientes Flex, a mí plin, que duermo en Pikolín”, podría ser el inicio de una guerra comercial entre las dos marcas de colchones. La frase “a mí, plin” existía antes del colchón, con el significado de “no me importa, me resbala”. La rima es muy importante en un eslogan, y una garantía de que sea memorizado y la marca pase así a las mentes de los posibles compradores. Por eso, aunque la marca ya no utiliza este eslogan –que podría pasar, como eslogan, por simple y anticuado- lo seguimos utilizando algunos para enfatizar que algo no nos importa. - Vuelve a casa por Navidad
Un clásico de los eslóganes; el que inevitablemente todos empleamos varias veces a partir de diciembre y hasta enero: “¿Qué? ¿A casa por Navidad?” nos preguntamos unos a otros, cuando vemos al que durante el año no está, o cuando queremos saber cuáles son los planes de nuestro compañero de trabajo. - Ya es primavera en el Corte Inglés
Otro clásico de la rueda del año publicitaria. Se empieza a oír ya a finales de febrero, cuando por fin acaban las rebajas, con la primera floración de los almendros, cuando se nota que los días empiezan a ser un poco más largos y el aire a veces huele distinto; llega con las primeras alergias, cuando las madres empiezan a pensar en organizar los armarios. - Cuerpos Danone
En los años 70 el culto al cuerpo alcanzó a las masas. El mito de la juventud y el cuerpo perfecto, con el desarrollo del país y el acceso a la cultura y al tiempo libre, llegó a todas las capas sociales. Era la primera vez también que la belleza del cuerpo masculino se utilizaba como señuelo publicitario. - Es que la has probado poco
Aprenda a amar la tónica. Es lo que decía en los 80 Bernard Lecoq, un actor francés de cara simpática, que protagonizaba una serie de anuncios de la marca Schweppes, intentando que todo el mundo –sobre todo, chicas rubias- le diera una segunda oportunidad a su paladar, y probase de nuevo la amarga tónica. Ahora lo aplicamos a todo aquello que no es fácil, que no entra a la primera, que nos ha costado disfrutar. - Rexona, el desodorante que no te abandona
Preguntar o afirmar que a alguien le ha abandonado su desodorante, no sólo hace referencia a su transpiración excesiva; puede aplicarse con un valor figurado: a alguien que se ha quedado solo, a alguien que ha cometido un error, a alguien que ha tenido mala suerte... - La prueba del algodón. El algodón no engaña
El mayordomo vestido de mayordomo, con el poquito de algodón entre los dedos, mostrando a la nueva empleada los restos de suciedad, se hizo famoso durante muchos años. Y esas dos frases han pasado al acervo popular, para aplicarlas cada vez que se necesita comprobar algo que no es evidente. - Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo
Durante unos años, este eslogan, que revolucionó el mundo del márquetin televisivo en España, estuvo muy vigente en la lengua popular; incluso hoy puede oírse para ponderar la calidad de algún producto o servicio, a veces reducido a los dos primeros imperativos: “Busque, compare” - Y duran, y duran, y duran
Nació de un anuncio de pilas que llevaba un conejito que no paraba nunca, en medio de un ejército de conejitos agotados. No sólo ha pasado a la lengua literalmente, sino que ha dejado también la estructura, aunque cambie el verbo: “Y siguen, y siguen, y siguen...”, para encarecer la pesadez de algo o de alguien, que persiste en su empeño frente a cualquier cosa. - Yo también sufro en silencio
En los 90, una señora confesaba públicamente que ella también sufría en silencio las hemorroides. Desde ese momento y hasta hoy, todos comenzamos a confesar públicamente nuestros sufrimientos, que dejaron de ser silenciosos: una búsqueda en Google con “yo también sufro en silencio”, conservando las comillas, dará una idea de la cantidad de cosas que se pueden sufrir. - Póntelo, pónselo
Símbolo de toda una generación, este eslogan de la campaña institucional de 1987 contra el SIDA, provocó toda una convulsión en la sociedad española de finales de los 80, años de la famosa “movida”. Sólo muy poco antes había aparecido el primer anuncio de preservativos, y era la primera en que aparecía claramente la imagen de uno. Nuestras abuelas no lo podían creer. Cada vez se oye menos ya.